Dramatizar un poco, quizás hasta exagerar, está bien. Tratar de "cambiar nuestras personalidades" de modo repentino por unos pocos segundos sirve mucho.De ahí a la exageración real hay una gran racha. En lo personal, me cansa un poco. Y si hay algo que no sólo me cansa sino que también me enferma un poco, es la exageración del enamorado, pero no el de cualquiera que integre este rubro, me refiero específicamente a aquel que hace menos de dos meses se encuentra dentro de esta especie de odisea. ¡Jesucristo! Ya está, pasa hasta a ser muy corriente-vulgar con el paso del tiempo.
Mis disculpas si ofendí, pequeñines, pero es lo que siento. Besos.