viernes, 29 de octubre de 2010

Las 12:01 am en Argentina, no importa. El reloj no tiene el tiempo. Bueno, sí lo tiene, pero como que a su vez él no tiene mucho que ver. Es solamente un simple (gran, lo admito) invento humano. Bueno, dicen ser que fue de un humano, pero la realidad es que tampoco lo sé, como millones de cosas. Si lo sabría, no daría tantas vueltas ni sería tan detallista en contar las cosas, como acostumbro a hacerlo. Acostumbro a ser detallista para que no hayan tantas confusiones, malentendidos y demás.

¿Qué decía? Nada, boluda, nada. Es viernes (o sábado, pero la realidad es que, para mí, el nuevo día comienza cuando me levanto) y estoy como una reverenda pelotuda en frente a la computadora dando vueltas, vueltas y más vueltas, tratando de preguntar algo, ya sea a través del fcbk, MSN –resulta que hasta lo abrí después de meses para preguntar-, twitter, lo que sea sirve. Pero no me animo ni un poquito. Me da enserio vergüencita preguntárselo. Mirá si la respuesta no es positiva, no, no, mal. Ése es mi pequeño gran problema, ¿se entiende, no?

¿Qué hacés que no salís, Cecilia? ¿La verdad? No tengo ganas, porque estoy por resfriarme, entonces me pica muchísimo la garganta y ahora me doy cuenta de que estoy teniendo algo de fiebre. Si quisiera salir lo haría igual, es cierto, pero mañana voy a salir, y creo que volvería el Domingo (o tal vez no), quién sabe a qué hora. Prefiero cuidarme un poco (para luego descuidarme del todo jajaja).

¡Buaaaah! Suena “Mi nina veneno”, de Ritchie (busquenlá si no lo tienen, es genial, ¿bloggers?). Me dieron ganas de bailar, sí. Cantar, mejor dicho, pero tengo la garganta hecha chatarra, sí.

Mañana tengo un cumpleaños de 15. Creería que sería el último. El último en el cual todavía sea totalmente adolescente, claro. Después seguramente vendrán otros, pero no lo veo muy cercano. Hoy ví un vestidete genial, boludas, se mueren de la envidia (baba, baba). Mañana voy a ir a comprarlo, soy una yegua jajajá.

Ahora que miro, me parecen ver músculos exagerados en mi mano (no, mentira, pero me gusta dramatizar un poco). Tengo un mouse nuevo. El sonido al hacer ‘clik’ es súper, locos. Cada rato suena ‘tiki-tiki tiki, tiki-tiki tiki’ una y otra vez. Qué le voy a hacer, aún llevo una nena dentro de mi. Espero jamás perderla (me siento muy Axel diciéndo esto, já).

Veo cada botón extraño en la página esta, de Word. Así es, Microsoft Word, es aquí donde estoy escribiéndo, ya que a esta tontuela se le dio por funcionar mal, tildarse en menos de lo que tarda mi primo bañándose (wacala, ¿no?). Pero igual, parece ser que me siento más cómoda escribiéndo acá que haciéndolo en Blogger. Quizás de ahora en más haga esto. Si la maldita computadora me lo permite, claro.

En fin. Estaba súper activa y de repente soy la campeona en la paja (pachorra, desgano, aclaro). Me voy a tratar de despejarme haciendo otro tipo de cosa (o dormir).

Ah, sí: Espero que me anime a preguntar porque, de no ser así, estoy en el horno.

miércoles, 27 de octubre de 2010

No morirá lo que debe sobrevivir





"Si algo está enfermo, está con vida". Lo habrás cantado cientos de veces, Gus, así que lo sabés. Seguimos esperando, claro. Vas a salir, mi amor, vas a salir. Mientras tanto, seguimos dandote fuerza y aliento. Luego también, obvio.
Este largo período me sirvió para darme cuenta de que te quiero más de lo que imaginaba y te necesito.

martes, 26 de octubre de 2010

No - no - notoriuos!

Navengando en un mar de dudas. Es decir, ¿qué carajo, gente? Me siento terriblemente patética, cual sorete a pedal (sí, lo que escribí). Quizás sea la primera maldita vez que no tenga que escribir cursilerías y demás para alguien, y, en lugar de aprovecharlo (tal vez), quiero hacerlo, me surge tal necesidad. ¿Me entendés? Patético, patético.

¿Qué me pasa? Se supone que me encanta estar sola, soltera, sin ninguna relación. Pero gracias, maldito rebaño. Veo que a todo el universo se le dió por escribirle a su otra mitad cosas interminablemente cursis. ¿Por qué gracias? Porque gracias a ésto tengo ganas de descubrir el misterio (para mí) del amor. ¿QUÉ? Sí, ya está, lo dije. No me interesa en lo más mínimo ser como los demás (y de pronto si me parezco, es sólo porque en verdad soy así en ciertos aspectos... Ya sabés, nadie es perfecto, já), pero sí quiero sentirlo, tal vez.

Igualmente, lo que más me llama la atención es que no tengo enserio a nadie para sentirlo, al menos -por algo debe comenzar, claro-. ¿Y Martín?, se pregunta la multitud o, más bien dicho, quienes lean mi texto. ¿Martín? No, princesas y príncipes, no creo estar segura de que suceda, soy consiente de ello. No es muy complicado de contestar. Soy una gran soñadora, sí. Supongo que se dará en un futuro (quizá lejano), pero para ello debo seguir mejorando en cada aspecto que me compone, creo. Sí. El estudio, la responsabilidad, en lo deportivo, personal, ético quizá, etcétera. Me siento enserio como una pelotuda. Pero su sonrisa me hace seguir adelante, es la más hermosa que haya visto. Pero lo digo enserio.

No sé si alguien se habrá dado cuenta, pero hice una pequeñísima acotación cursi. ¿Subo esto o qué? Es patético (fue la palabra más utilizada jajaja).

¡¡¡Rawwwwr!!! Quiero a Martín.

Tenés un déficit hormonal,
zorra.

sábado, 23 de octubre de 2010

Tengo sueño. Me encantás.

Ser responsable cuesta (bastante, bastante, bastante) y es duro. Me cuesta a horrores, lo reconozco. Reconozco que soy un tiro al aire y muchas veces me importan poco mis deberes. Reconozco que muchas veces casi más muero por hacer cosas incorrectas, las cuales me matan de placer, aunque hacerlas estén mal. Reconozco que soy hija del rigor, y hasta puede que me apasione serlo. Sentir esa sensación de alivio en el momento justo es ferozmente placentero. Reconozco que, cuando no quiero escuchar, soy muy cabeza dura (muy). Reconozco que en más de una decena de oportunidades luché por causas idiotas y sin sentido (y terminé comprendiéndolas después de ganarlas, sólo por el hecho de no saber qué mierda hacer con lo que fuera que haya ganado... Al pedo bárbaro). Reconozco que soy muy frágil en cuanto al amor, más de una vez me enojé conmigo misma por haberme enamorado. Reconozco que, tal vez, no me parezca taaaaaaaan enfermizo, fastidioso, indigesto y empalagoso (a tal punto de tener diabetes casi más) ser cursi (ojo, tal vez no tan). Reconozco que a lo largo de toda mi vida tuve más amores platónicos que historial de conversaciones del Messenger (Boe, tampoco tan así, pero si muchos -aunque ahora ni utilizo mi MSN-). Reconozco que odio que cuando alguien que me atrae no me mire como suele hacerlo, entonces puede que haga lo mismo pero, a su vez, me siento un poco histérica. Reconozco que tengo momentos de histeria, pero no lo soy. Reconozco que me pongo muy tensa cuando vén en los demás cosas que no son, no sé por qué. Reconozco que soy insuperablemente curiosa. Reconozco que a veces intento hacerme gustar cosas de una manera extrema, que, la verdad, no me gustan tanto. Reconozco que me paso la vida soñando en lo que voy a ser y hacer, pero en trillones de oportunidades me quedo sin hacer nada para lograrlo. Reconozco que, desde hace una semana, vengo viendo mis estadísticas del blog, de manera diaria, ya que me encanta saber que me leen personar de muchos lados, es increíble (¡¡muchas gracias!!, me hacen sentir feliz y saber que no lo hago al sorete). Reconozco que me fascinaría poder jugar en el US Open, lo amo (y de cruce conocer a grandes, como Roger, Nole, John, Mardy). Reconozco que más de una vez escribí en mi agenda el nombre de el maldito bastardo seductor. Carajo. Me tiene loca. ¿Qué me pasa con el amor? ¿Soy patética, no?

martes, 19 de octubre de 2010

Hoy el muy tarado no me miró, boludo, ¿podés creer? Me irrita que sea así. Creo que es el único flaco que enserio me interesa, acá, en mi ciudad, en la vida diaria y toda la cosa. Pero para qué, si cuando no quiere pareciera que soy nadie para él. ¿Quién es el/la histérica/o?

sábado, 16 de octubre de 2010

Hay que salvar el alma, pero con calma vas a poder.

Estoy escuchando al Salmón (es obvio que se trata de Andrés Calamaro) y, aún así, me sigo preguntando lo mismo. Es idiota. Tengo la gracia de escuchar sus maravillosas canciones (que ya pasan a ser arte suprema) y aún así pierdo tiempo preguntándomelo. Sí, preguntándomelo. Ni siquiera a alguien más. Podría preguntárselo a mi hermana, pero no. La veo muy concentrada leyendo "El diario de Adán y Eva" (su favorito), pero además sería super patético, ¿alguien puede imaginarse? No, no, qué horror.


¿Dónde está? No lo encuentro por ninguna parte. A veces siento que aparece, pero después no estoy segura de que sea lo que buscaba, lo correcto. Quizá buscar lo correcto sea lo que me está matando. Supongo que no debería buscar eso, sino algo que no me lo imaginara siquiera, pero entonces debería dejar de buscar y de estar pendiente. No quiero ni siquiera pensar en dejar de estar atenta... ¡Mirá si aparece y no lo veo ni aprovecho! Sería una estupidez humana.


Lo busqué debajo de las sábanas de mi cama y debajo de ésta también, en mi placard (está hecho un desastre, boludo, debería arreglarlo). Busqué en el canasto de ropas sucias, en mis bolsos, carteras y mochilas, detrás de mi cuadro de John Lennon y no. Lo busqué en cada caja que encontré dentro de mi habitación. También en el lugar donde están guardados mi equipo (por llamarlo así) de maquillaje, cremas, peines, secador de pelo, planchita para el cabello, bucleadora, la cosa esa para hacer brushing y todas esas pelotudeces, las cuales, excluyendo al secador de pelo, pasaron a ser fósiles, ya que no los uso desde la edad de piedra practicamente, pero aún así, tampoco lo encontré. Busqué entre mis borcegos, zapatos, zapatillas, sandalias, ojotas, pantuflas, pero no. Entre mis libros de lectura, carpetas del colegio, carpetas de dibujo, entre acrílicos, crayones, fibras, lápices de colores, biromes, etcétera. Entre mis CDs, entre los posters pegados a la pared. Nada, nada, nada, nada. No lo encuentro. Carajo.


¿Dejo de buscarlo? Sería genial tomarme un pequeño descanzo, pero podría perderlo sin encontrarlo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Mi abuela en tanga es sexi... eso creo (o tal vez no)

Hey hey hey hey, ¿ahora qué? Resulta que necesito escribir, me surge la necesitad. No creo poder resistir el no tener a disposición la computadora en cualquier momento. ¿Por qué tan así? Ando con una escazés de muza inspiradora terrible, crisis crisis crisis.
El delirio. ¿Qué es el delirio? Todo depende de cómo lo vean a éste. Yo pienso que llamamos delirio a la libertad de expresarnos. Quizá sólo se trate de deseos ocultos, profundos que, aunque parezca tonto, extraño, ilógico y anormal para los demás, son verdaderos deseos. Oh, sí. Quizá yo estoy delirando en este momento (ultimamente no distingo siquiera mi estado, lo sé). Es más, pensá en lo siguiente: qué rayos ocurriría si mañana aparecen una especie de extraterrestres y se llevan nuestras raquetas y todo el legado que han dejado mis mayores admiraciones. ¡Hey! ¿Al menos creo en estos pequeñines? No, no creo. Por lo tanto, no corro el riesgo de tal hecho, gracias a mi forma de pensar. Aunque pensándolo bien, si existieran estos pequeñines sería genial que lo hagan para algo útil, como para transportarme hacia donde carajo se encuentre Martín, para así poder quedar viendo siglos y más siglos su sonrisa, o bien podrían hacerme nieta de Paul McCartney (aunque amo a mi familia... ¿entonces qué?). Okay, lo último tal vez no, pero sí me gustaría poder estar mucho, mucho, mucho tiempo cerca de Paul... Mi amado, alabado, admirado, pícaro, simpático Paul. Creo que siempre lo nombro cuando escribo ultimamente.

En fin, personas. Me pregunto por qué cada vez que me pinto las uñas las destrozo rosando por cualquier lugar, es una especie de imán singular que tiene, sobre todo, con mi propia mano. No sirvo para estar quieta, creo.

La pregunta del millón: ¿qué tiene que ver si mi abuela se ve sexi o no en tangas? No lo sé, pero me pareció un buen título (Si el título es bueno... no me interesa mucho lo demás jajajaja)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Activo y Pasivo (como en toda relación, cariño)

La inexorable duda: ¿Por qué se me ocurren respuestas sumamente inteligentes luego de terminar de discutir? O mejor dicho, cuando la persona con quien sea que lo haya estado haciendo, no se encuentre más en el mismo lugar que yo.


Dios mío. Mi papá es una hermosura, lo amo y, sobre todas las cosas, lo admiro por su forma de ser. Pero aún así, me hace rabiar, impacientar, enfurecer, irritar, enojar y exasperar (sí, para tanto) cuando no quiere reconocer que, al menos esa vez, tengo la razón. Me enferma. Porque si no la tengo, okay, me callo y lo acepto, como debería ser, supongo. Pero ahora, si me discutís por algo que sé que es como lo estoy diciendo y estoy ultra segura, obvio que voy a luchar por hacerte comprender, tontín. Lo único que pudo calmarme fue limpiarme el oído (sí, limpiarme el oído con hisopos me da placer, no lo voy a ocultar, aunque nunca lo negué).


La vengo luchando hace ya cinco años por el mismo motivo, el mismo hermoso motivo. Casi un sueño ya. No me rindo ni un poco, sé que lo voy a obtener. Considero y sospecho que me lo merezco; tal vez no lo haya merecido algún tiempo atrás, lo admito, pero ahora sí.


Intento enojarme, por lo menos, por un período de un par de días o cosa así, pero no puedo, es inútil, inadecuado, irrealizable, absurdo, impracticable. Tampoco es algo que quiera, pero no encuentro la manera de hacerlo entrar en razón (cuando quiere ser cabeza dura, lo hace con mucha facilidad y quizá también con mucha pasión jaja).


Es que me hace tan tan tan pero tan feliz este hombrecirijillo. Una hermosura de terrícola. Un orgullo para mí, claro. Estar con él, reír con él, divertirme con él. Jugar al tenis, al poker, a adivinar quién canta y cómo se llama la canción (entrenamiento auditivo jajaja). Mirar partidos de tenis, vóley, básquet. Ver jugar a su amada Academia (es increíble la pasión que le tienen, carajo); recuerdo cuando también yo era de Racing, já. El que me enseñe de todo, desde Contabilidad hasta cosas de la vida cotidiana. Me encanta molestarlo, es casi un sentimiento pasional, sale muchas veces sin querer, pero me gusta que cierre lo ojos, sonría y diga que soy molesta. Hacerte reír, pensar. Viajar con vos. Todo y mucho más que todo, que quizás los demás piensen que no existe algo más que todo, pero yo sé y lo puedo comprobar cada día que sí existe, gracias a mi gran gran padre... El mejor, obvio (todos deberían saber que sus padres son un poroto al lado del mío).



En fin, amigos. Necesitaba descargarme diciendo lo enfadada que estaba, pero no creo haberlo hecho del todo. No importa ni tiene sentido, me expresé igual.


Sean felices, besos y toca discos para todos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Habrá que desenvainar las espadas del texto

La musa es una sola musa o es una serpiente de muchas cabezas, los buscadores de promesas la tientan con cerveza. Si se va puede volver el día menos pensado, para darle su consuelo al poeta mal hablado.
Tengo una crisis de este tipo. Carajo. Me siento delante de la pc y, lo que tenía pensado transcribir de mi mente a ésta, se esfuma practicamente de manera automática. Carajo otra vez. La sonrisa de Martín es sumamente insuperable. Carajo una vez más. ¿Qué te puedo decir? Quiero ver a mi farmacéutico favorito.