Dios mío. Mi papá es una hermosura, lo amo y, sobre todas las cosas, lo admiro por su forma de ser. Pero aún así, me hace rabiar, impacientar, enfurecer, irritar, enojar y exasperar (sí, para tanto) cuando no quiere reconocer que, al menos esa vez, tengo la razón. Me enferma. Porque si no la tengo, okay, me callo y lo acepto, como debería ser, supongo. Pero ahora, si me discutís por algo que sé que es como lo estoy diciendo y estoy ultra segura, obvio que voy a luchar por hacerte comprender, tontín. Lo único que pudo calmarme fue limpiarme el oído (sí, limpiarme el oído con hisopos me da placer, no lo voy a ocultar, aunque nunca lo negué).
La vengo luchando hace ya cinco años por el mismo motivo, el mismo hermoso motivo. Casi un sueño ya. No me rindo ni un poco, sé que lo voy a obtener. Considero y sospecho que me lo merezco; tal vez no lo haya merecido algún tiempo atrás, lo admito, pero ahora sí.
Intento enojarme, por lo menos, por un período de un par de días o cosa así, pero no puedo, es inútil, inadecuado, irrealizable, absurdo, impracticable. Tampoco es algo que quiera, pero no encuentro la manera de hacerlo entrar en razón (cuando quiere ser cabeza dura, lo hace con mucha facilidad y quizá también con mucha pasión jaja).
Es que me hace tan tan tan pero tan feliz este hombrecirijillo. Una hermosura de terrícola. Un orgullo para mí, claro. Estar con él, reír con él, divertirme con él. Jugar al tenis, al poker, a adivinar quién canta y cómo se llama la canción (entrenamiento auditivo jajaja). Mirar partidos de tenis, vóley, básquet. Ver jugar a su amada Academia (es increíble la pasión que le tienen, carajo); recuerdo cuando también yo era de Racing, já. El que me enseñe de todo, desde Contabilidad hasta cosas de la vida cotidiana. Me encanta molestarlo, es casi un sentimiento pasional, sale muchas veces sin querer, pero me gusta que cierre lo ojos, sonría y diga que soy molesta. Hacerte reír, pensar. Viajar con vos. Todo y mucho más que todo, que quizás los demás piensen que no existe algo más que todo, pero yo sé y lo puedo comprobar cada día que sí existe, gracias a mi gran gran padre... El mejor, obvio (todos deberían saber que sus padres son un poroto al lado del mío).
En fin, amigos. Necesitaba descargarme diciendo lo enfadada que estaba, pero no creo haberlo hecho del todo. No importa ni tiene sentido, me expresé igual.
Sean felices, besos y toca discos para todos.
