sábado, 16 de octubre de 2010

Hay que salvar el alma, pero con calma vas a poder.

Estoy escuchando al Salmón (es obvio que se trata de Andrés Calamaro) y, aún así, me sigo preguntando lo mismo. Es idiota. Tengo la gracia de escuchar sus maravillosas canciones (que ya pasan a ser arte suprema) y aún así pierdo tiempo preguntándomelo. Sí, preguntándomelo. Ni siquiera a alguien más. Podría preguntárselo a mi hermana, pero no. La veo muy concentrada leyendo "El diario de Adán y Eva" (su favorito), pero además sería super patético, ¿alguien puede imaginarse? No, no, qué horror.


¿Dónde está? No lo encuentro por ninguna parte. A veces siento que aparece, pero después no estoy segura de que sea lo que buscaba, lo correcto. Quizá buscar lo correcto sea lo que me está matando. Supongo que no debería buscar eso, sino algo que no me lo imaginara siquiera, pero entonces debería dejar de buscar y de estar pendiente. No quiero ni siquiera pensar en dejar de estar atenta... ¡Mirá si aparece y no lo veo ni aprovecho! Sería una estupidez humana.


Lo busqué debajo de las sábanas de mi cama y debajo de ésta también, en mi placard (está hecho un desastre, boludo, debería arreglarlo). Busqué en el canasto de ropas sucias, en mis bolsos, carteras y mochilas, detrás de mi cuadro de John Lennon y no. Lo busqué en cada caja que encontré dentro de mi habitación. También en el lugar donde están guardados mi equipo (por llamarlo así) de maquillaje, cremas, peines, secador de pelo, planchita para el cabello, bucleadora, la cosa esa para hacer brushing y todas esas pelotudeces, las cuales, excluyendo al secador de pelo, pasaron a ser fósiles, ya que no los uso desde la edad de piedra practicamente, pero aún así, tampoco lo encontré. Busqué entre mis borcegos, zapatos, zapatillas, sandalias, ojotas, pantuflas, pero no. Entre mis libros de lectura, carpetas del colegio, carpetas de dibujo, entre acrílicos, crayones, fibras, lápices de colores, biromes, etcétera. Entre mis CDs, entre los posters pegados a la pared. Nada, nada, nada, nada. No lo encuentro. Carajo.


¿Dejo de buscarlo? Sería genial tomarme un pequeño descanzo, pero podría perderlo sin encontrarlo.