domingo, 28 de noviembre de 2010

Simetría

Qué carajo. Me cagué tratando de entender cómo mierda saber qué tipo de factorización tengo que utilizar en determinados casos y toda la bosta, lo demás casi ni repasé si quiera. Llegué el viernes para hacer la evaluación integradora de matemática unos veinte minutos antes (lo de nunca). Llegué muy nerviosa y con mucho miedo. Salí de hacer la evaluación ni tensa ni nada. No soy de controlar los resultados ni ver cómo se hacían los ejercicios, por una cuestión de costumbre y, sobre todo, para ahorrarme disgustos en caso de que los haya. La cosa es que, una vez que llegué a la oficina de papá, miré cómo se hacía un ejercicio y parece ser que lo hice mal. Mis ganas de vivir en este momento son muuuuuuuuy escasas. No soy un nerd ni nada de eso (¡vaya que ni me parezco!), pero lo que sucede es que debía irme súper en esta evaluación, ya que me fue mal en el último trimestre (gracias a la factorización del demonio)… Debía compensarlo.
El viernes a la noche tuve pesadillas (en tooooda la noche) a causa de esto y, como si fuera poco, me dí cuenta de que, al final de una ecuación, cometí un error. Para qué, Cecilia, para qué. Sábado a la noche, también tuve pesadillas. Es domingo y te puedo asegurar que, desde que hice esa evaluación pedorra, no paro de pensar en el colegio.
Además, aún me falta saber mis resultados en Historia y Contabilidad, con la diferencia de que en esta última aún (pareciera ser que) tengo una lección más que me salvaría mi apestosa vida en estas ocasiones de cada año, desde que estoy en la secundaria.
Debo estar paranoica, no me atrevo a negarlo. Seguramente así es. Mientras mi paranoia no resulte mala, está todo más que bien.
Estoy cagada hasta las patas, como lo notarán. Es imposible que no lo hagan. Esto no me avergüenza en lo absoluto, sólo me importa que no sean resultados malos.
No entiendo por qué, Dios mío, si me estaba yendo súper bien. Qué triste esto. Lo peor es que me prometí no volver a pasar por esta situación y mirá dónde estoy otra vez.
Historia, Matemática y Contabilidad. Son ellas quienes me tienen muy tensa, nerviosa, desesperada, con miedo (mucho), enferma (nunca un flaco, gracias a mi forma de pensar jajajajá). Y me hacen sentir que estoy hecha una estúpida dejando que mis sueños se derrumben. Eso último es lo que más me duele, porque al resto lo puedo soportar, pero dejar caer a mis sueños es como dejar que hagan de mi lo que quieran, como pensar que mi vida no tiene sentido en lo absoluto.
Qué desesperación de porquería la mía en estos momentos de la vida (la mía, al menos). ¿La verdad absoluta? No quiero fallar. Mucho menos decepcionar. Hablo en general.
¿Mis vacaciones felices? Creo haberlas visto a punto de irse bien al maldito carajo.
Quiero verme y (sobre todo) sentirme satisfecha, aliviada y feliz. Desearía saltar de hoy al 24 de Diciembre. Pero no se puede. Eso significa que soy yo quien debe hacer el trabajo restante. Bueno, puede que también dependa alguín del destino (y no sólo del mío).
No me fallaré, señoras y señores. Ni a mí ni a nadie.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿Cómo, cuándo, dónde?

Quedó grabado en mi mente cual cráter en la luna, créanme.  La piel suave y delicada cual piel de bebé.  Una sonrisa movilizadora y revolucionaria, tan sencilla y hermosa.  Sabe cómo incentivar a sacudir mis deseos uno a uno.  ¿El encuentro? Sería en primavera.  Caminaba causándome una especie de síndrome de enamoramiento.  Recuerdo a mis ojos detenerse en cada detalle de su persona. Y cómo no hacerlo, si nunca es todo tan perfecto, pero casi lo sentiría.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Metabolismo Celular

¿Síntomas? Guau, síntomas.
Veo a éso y nunca sé de qué manera reaccionar. Automáticamente me sale mirar a ésto (sólo unos pocos segundos) y, luego, agachar la mirada. Lo siento, mi timidez no me lo permite, supongo.
¿Emite sonidos? ¡Fuá! Treinta millones de sonidos, palabras, onomatopeyas, etcétera por segundo. Lo más estúpido es que, a mí, me puede. Si veo por escrito o algo así lo que dice hacer y/o ser, me enferma. A veces llego hasta tal punto de no soportarlo. Pero al escucharlo… Cagué, cagué mi postura. Siento que rebalsa arte y poesía.
Utilizo mucho “Arte y Poesía” si tengo que describirlo. Claro, un síntoma más.
Me pierde. En lo que sea que esté haciendo, me saca del eje. Anda revoloteando constantemente. ¿Insoportable, quizás? No, ni ahí. El problema es que soy muy vulnerable a éso.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Tan fácil es decirlo, que no va a ser tan fácil que se dé.

Difícil sería que, de repente, sea noche buena. Ojalá así fuera, saltearía los malditos nervios y miedos de los examenes finales y las mesas de examen, seguramente. De ser así, podría salir sin dudarlo. Carajo. Ya no puedo salir hasta... ¿el 24 de Diciembre? ¡No, Dios! Qué será de mí, mierda. Todo por el colegio. Todo por el colegio, sí. Desearía que pudiéramos aprobar con un cinco al menos. Antes era todo más fácil, después nuestros padres se quejan de ésto y viene el famoso discurso de "Yo a tu edad". Claro, cómo no, si antes era todo más sencillo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Binomio al Cuadrado

Me resulta algo difícil escribir con esta abstinencia. Yeah, yeah, yeah. Tremenda, es tremenda. Tanta que quiero algo y no sé qué es (lo que quiero). Escribí unas cuantas veces la (las) cosa (cosas) que quiero, pero las borré. No me siento digna de escribirlas (o al menos de la mayoría).


(Estoy leyendo un libro de Julio Cortázar -Rayuela- y se me re- pegó utilizar paréntesis por doquier, me encanta. Igual era notoria mi nueva manía).

No puedo obtener satisfacción en este momento de mi año, de mi vida, de mi historia. Los resultados que reflejan no son muy convincentes, ni siquiera quiero pensar en ellos, me torturan. A pesar de que lo intente, no funciona. Voy a seguir intentándolo de todas maneras. Pero, mientras tanto, no quiero pensar en eso.

Una vez leí un texto, en el cual había una oración que decía algo así como “Nací para amar, pero no para experimentar el amor”. Era como una bofetada en la cara. No me gusta ponerme cursi, porque al hacerlo también me pongo frágil, y eso es algo que verdaderamente no quiero. La fragilidad no es cosa de otro mundo, es algo natural, pero es que enserio desearía no verme jamás así por mal de amores… Y que la única vez (si es que hay una única vez) que lo haga sea porque sea lo más puro (de ambos extremos, claro). ¿Vez? Por eso no me quiero poner cursi, una tarada.

A veces vale (para mí) pensar que el amor es sólo un estado. Pero no creo que así sea, si tengo pruebas de que no. Mi familia, por supuesto.

La ironía de que cuando te enamoras va a ser para siempre. Pero bueno, me gusta pensarlo.

Pensá lo siguiente: No tengo a quién escribirle cursilerías apestosas. ¿Es bueno eso? ¿Podes creer que sí quiero? Patético, lo sé. Quizás debería disfrutarlo, pero soy así, qué sé yo. ¿Por qué todos lo tienen? No me interesa ser como los demás ni tener sus cosas, pero tal vez sí necesite lo otro, pienso. (No pienso hacer textual a mis insinuaciones, no quiero). Una reverenda cagada ha de ser mi patético pensamiento para los demás. En fin, mis pies están sobre tierra firme (y puede que pisando mierda-popó-caca-heces-excremento-materia fecal).

Igualmente, debo confesar que en determinadas ocasiones me pregunto si… ¿Pensará en mí? Porque sería injusto que no lo hiciera, ¿no te parece?

¿Qué tramará el futuro… Mi futuro? A veces temo lo que pueda pasar. Igualmente, trato de no pensar mucho en ello, ya que me la paso planeando y planeando… Me olvido de vivir el momento, tal vez se pueda decir así.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Me dejaste el vestido y te llevaste el amor

Te quiero, pero te llevaste la flor y me dejaste el florero.  Te quiero, me dejaste la ceniza y te llevaste el cenicero.  Te quiero, pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero.  Primero te quiero igual.
Te quiero, te llevaste la cabeza y me dejaste el sombrero.  Te quiero, pero te olvidaste abril en el ropero, pero igual te quiero.  No me gusta esperar, pero igual te espero.  Primero te quiero igual.
Te quiero.  Me dejaste el florero y te llevaste la flor. Pero igual te quiero.  Me dejaste el vestido y te llevaste el amor.  Te quiero pero te olvidaste abril en el ropero.  Primero, te quiero igual.
No sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos
Te quiero, no sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos.  Sé que te quiero y que me esperan más aeropuertos.
Te quiero.  Te llevaste la vela y me dejaste el entierro.  Primero, te quiero igual.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Estrella de Rock & Roll? ¿Presidente de la Nación?

"Sólo quiero jugar, soy el sueño de mamá y papá. No, no les puedo fallar."
Guau guau guau. Amo cada canción de Miguel Mateos; esta me pone eufórica, es decir, poner el volumen al máximo y cantar (medio gritando, claro) lo que quiero decir.
El colegio está matándome con los exámenes finales. No tengo tiempo ni siquiera para pensar en que existo. No quiero estudiar, me agota. Encima que me distraigo muy fácilmente, por cualquier cosa... A veces no es tan bueno ser muy observadora y curiosa. Pero qué más da. Quiero tener unas buenas vacaciones, sí. También quiero aprender, por supuesto, pero no que me obliguen a estudiar (porque sí, no te dicen "Te obligo a estudiar" pero uno siente esa maldita obligación).
Tengo notas adesivas por todos lados (casi más en mi trasero, por qué no), con recordatorios y cosas así, todas del colegio, che. La única que me gusta es una que dice que debo comprar lápices y fibras de colores (me encanta el arte).
¡Esperá, eh! Encontré una debajo de mi axila, que dice "NO SEAS ESTÚPIDA Y ESTUDIÁ". Tiene razón, pero me gusta no hacerlo, qué voy a hacer (¡Estudiar, essssstúpida!). Aún así, mañana tengo un día de puros nervios, seguramente.  Dos evaluaciones (una de ellas re-contra-decisiva) y un tareón para Geografía (extensa, extensa, extensa como el cuello de una jirafa... Y puede que más larga aún).
En fin. Voy a salir al patio a gritar, voy a buscar alguna manera de divertirme estudiando (fuck off). Y no dormirme, sí.

Cecilia Molinas

lunes, 15 de noviembre de 2010

Don't bring me up

Es imposible.  Tengo un problema serio.  Es notorio.  ¿Qué me pasó? ¿Comenzó desde el 2006, eh? Carajo.  Puedo enfocarme en cualquier punto, tema, problema, hoja, árbol, texto, menos en lo que debería. Okay, ¿sabés qué? Tal vez sea que... No. O sí. Facundiño tal vez sí te necesite, ¿no te parece? No, quizás a mí tampoco. Bueno, sí.
Tengo ganas de analizar, analizar y analizar. Ya quiero estudiar éso. No lo del colegio, de ahora. Me tiene re- podrida, pura basura. Bueno, no en realidad, pero es que ya me cansó. Además, como si fuera poco, tengo muchísimo miedo y no me avergüenza para nada decirlo.
Tengo la manía de esperar a lo inesperado. Soy una imbécil. Es decir, si espero, no es inesperado, pero andá a convencerme de no esperar algo raro, idiota, sorprendente, bueno.  Me cansé de tantas cosas. A su vez, me trato como una tonta, aunque tal vez lo sea, quién te dice.
Es imposible estudiar frente a una computadora, che. ¿Me pasa solamente a mí o todos esperamos? Hay quienes tienen valor y no lo hacen, claro.  Yo a veces no lo tengo. Qué más da. Es el miedo de ser rechazada, no encajar, etcétera. Pero después de todo, eso no cambiaría mi forma de ser.
Me encanta la aventura. Hace tiempo ya que no hago algo loco enserio. Supongo que es porque no encuentro a la persona indicada para que me acompañe a hacerlo (es más divertido con alguien más, creo).
Ah, ¿sabés qué? Me dí cuenta de que tal vez estoy esperando al pedo. Estoy muuuuuuuuuy confundida, puede que como nunca. No sé qué hacer, qué ser.
No quiero filosofía barata, no. Tal vez no esté haciendo las cosas del todo bien (sé que nada es perfecto). Debo ser pragmática, sí. Es eso.
¿O no? Guuuuuuau, confundida (debería ser mi estado de MySpace, ja ja já).
Anyway -se me dió por meter unas palabras en inglés-, besos de conejos y buena vida para todos.

Cecilia Molinas

sábado, 13 de noviembre de 2010

Voy a cambiarte por algún cometa (no creo que nadie lo pueda notar)

Es decir, sería brillante, ¿no? Ahá, un pequeño problema. No se puede (por no decir "es imposible").
En fin. Hubo un día de la semana pasada, el sábado, que estuve en el baño unas dos horas más o menos. Sí, fui a bañarme sin que nadie, nadie, nadie me moleste. En casa parece ser una obligación ir a molestarme mientras estoy en el baño, boludo. Como decía, al terminar de bañarme, puse para reproducir el cd 2 de Charly García (me baño con música, señoras y señores; hay un equipo en mi baño y es lo más placentero). La cosa es que me quedé dentro del baño (por elección propia, claro) haciendo nada, más que cantar. Por supuesto, podría haberme preguntado por qué no lo hacía fuera de éste, pero no lo hice, siquiera me importó.
Para ser franca, pensaba en muchas cosas cuando cantaba. Lo más frecuente en mí desde hace ya un largo tiempo es pensar en cuando termine el colegio y vaya a otra ciudad a estudiar, en mi propio departamento. Puedo verme, lo juro. Me imagino a la perfección. Puedo verme estudiando, cocinando, limpiando, haciendo fiestas, preparándome con amigas para salir, etcétera.
Aún así, conozco a personas que ya se están preparando para dar ese paso y, según ellos, no es lo más feliz que digamos.  A mi me fascinaría, qué querés que te diga. ¿Te imaginas? Me despierto a la hora que quiera o que deba (para la universidad). Mis propios horarios. Comer lo que quiera y cuanto quiera (no me refiero justamente a mucha comida chatarra). Hacer las compras para la casa. Ir a jugar al tenis cuando se me plazca. Estudiar cuando quiera. Etcétera.
Bueno... la gran mayoría de lo que nombré lo hago, sí, pero lo haría sin mamá revoloteando, já.

Cecilia Molinas

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Y mi kibbutz?

POR UNA VEZ NO LE ERA PENOSO CEDER A LA MELANCOLÍA.  Con un nuevo cigarrillo que le daba calor, entre los ronquidos que venían como del fondo de la tierra, consintió en deplorar la distancia insalvable que lo separaba de un kibbutz.  Puesto que la esperanza no era más que una Palmira gorda, ninguna razón para hacerse ilusiones.  Al contrario, aprovechar la refrigeración nocturna para sentir lúcidamente, con la precisión descarnada del sistema de estrellas sobre su cabeza, que su búsqueda incierta era un fracaso y que a lo mejor en eso precisamente estaba la victoria.  Primero por ser digno de él (a sus horas Oliveira tenía un buen concepto de sí mismo como espécimen humano), por ser la búsqueda de un kibbutz desesperadamente lejano, ciudadela sólo alcanzable con armas fabulosas, no con el alma de Occidente, con el espíritu, esas potencias gastadas por su propia mentira como tan bien se había dicho en el Club, esas coartadas del animal hombre metido en un camino irreversible.  Kibbutz del deseo fuese también una vaga definición de fuerzas incomprensibles, se lo sentía presente y activo, presente en cada error y también en cada salto adelante, eso era ser hombre, no ya un Cuerpo y un alma sino esa totalidad inseparable, ese encuentro incesante con las carencias, con todo lo que le habían robado al poeta, la nostalgia vehemente de un territorio donde la vida pudiera balbucearse desde otras brújulas y otros nombres.  Aunque la muerte estuviera en la esquina con su escoba en alto, aunque la esperanza no fuera más que una Palmira gorda.

(...) Se moriría sin llegar a su kibbutz pero su kibbutz estaba allí, lejos pero estaba y él sabía que estaba porque era hijo de su deseo, era su deseo así como él era su deseo y el deseo o el deseo, no importaba demasiado a esa hora.  Y entonces podía meter la cara entre las manos, dejando nada más que el espacio para que pasara el cigarrillo y quedarse junto al río, entre los vagabundos, pensando en su kibbutz.

martes, 9 de noviembre de 2010

¡Bú!

A veces extraño a mi flequillo.  A veces tengo ganas de volver a tenerlo corto.
"Qué merza, madre mía.  Ladrones de eternidad, embudos del éter, mestines de Dios, nefelibatas.  Menos mal que uno es culto y puede enumerarlos.  Puercos astrales."

(Me encanta el libro que estoy leyendo, es interesante... Y un tanto complicado, pero interesante, vuelvo a decirlo). En fin.  Cada vez que veo una nota de McCartney caigo sin esperar medio segundo es una profunda, profunda, profunda alegría y emoción, a tal punto de casi llorar, cual perra patética.  Mañana es su recital, una emoción tremenda la mía y seguramente la de muchos más. Me sorprendió las repercusiones que tuvo en Buenos Aires, es decir, las bandas reunidas haciendo tributo a los Beatles, el recital sorpresa que hicieron hoy (ví algo de éste por la televisión, parecían ellos, boludos, era increíble).

Carajo. Cuánto lo amo. La felicidad que me da es tremenda, el cielo no es el límite de ésta. Su vitalidad, sobre todo, me motiva. Bah, si vamos al caso, su forma de ser completamente. Me dan muchas ganas de abrazarlo, abrazarlo, abrazarlo y no soltarlo nunca más.

My lovely Paul ♥


Transcribir deseos a novelas propias (me matás).

- ¿En qué pensás?
- No sé, decime vos.
- ¿Por qué sos tan irónica siempre?
- ¿Por qué soy tan curiosa también?
- No soy filósofo.
- No, si ya sé eso, me di cuenta rápidamente, desde que te ví.
- Ah, mirá.
...
- Bueno, no se si sabías, pero en un par de meses sin ir más lejos, tengo que volver, así que...
- ¿QUÉ? Te encanta molestar, amigo.
- No, no. Bueno, molestar sí, molestarte, en realidad, pero es en serio.
- Okay. Pero justo ahora tenía que ser.
- Bajá un cambio, loca, agradecé que estamos en crisis, porque si nos estuviéramos llevando como siempre sería peor.
- A eso me refiero, estamos en crisis.
- Si vos siempre sos muy independiente de todo, pensé que te importaba un carajo.
- ¿Pensás eso? Me encantaría ser ultra independiente, sí, amaría serlo, pero no lo soy, para nada. No sé si recordás el motivo por el que estás acá... Nunca supe el nombre de cómo se llame, pero sos algo así como mi tutor para los demás (quizá para vos también), aunque para mí sos como un hermano mayor, ponele.
- ¿Eso?
- Un hermano mayor, un hermano. Mi hermana es lo más cool de mi vida, pero no estoy con ella, estoy en otra ciudad. Pero aún así, siempre soñé con tener un hermano mayor. Qué sé yo. Me encanta que alguien del sexo opuesto de edad no muy lejana a la mía se preocupe por mí, me cuide, sea atento, compañero. No sé si entendés, claro. Alguien con quien pueda divertirme (como lo hacemos) y a la vez pueda confiar.
- ¿En serio?
- No, estaba improvisando. ¡SÍ, idiota! Te gusta que te diga cosas malas, ¿no?
- ¿Por lo de idiota?
- Sí, pero siempre me hacés decirte algo que quizá muchas veces no quiero.
- Ah. No me molesta que me lo digas cuando estamos jodiendo y demás, pero creo que sí en este momento. Digo, me moviliza y, además, veo que estás por hacer lo mismo de anoche.
- ¿Anoche?
- Sí, boluda, cuando mirabas el capítulo estreno de Dr. House.
- ¿Y vos qué sabés qué hice? Si vos no estabas conmigo... Si mal no recuerdo, no estabas "justamente" conmigo, amigo.
- Entonces rocordás mal. O no. Bueno, no, ese "jestamente conmigo no" estuvo dos segundos y se fue.
- Estuvo igual. Igual, qué tiene que ver que...
- Tiene que ver, porque te estuve observando.
- Bueno, ¿y qué? Fue un capitulo genial y me hizo llorar.
- Lo ví.
- En realidad, lagrimear nada más.
- ¿Por qué sos así, loca? Te hizo llorar.
- No, lagrimear y emocionarme.
- Lo que digas, pero estuviste por hacerlo recién, justo antes de que volviéramos a discutir con tu ironía.
- Te gusta que así sea, jajaja.
- ¿Qué sabés?
- Si no fuera así, pelearías en serio conmigo o...
- ¿O?
- O no me hablarías siquiera... ¿Me harías eso?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Qué culpa tengo hoy si nadie me escuchó?

Estoy pensándo en algo que debería estar haciéndolo pero, sin embargo, me hago la pelotuda y sigo escribiendo como si nada. Pero es un comportamiento estúpido, es decir, lo debería hacer por mi propio bien. ¿Solamente los idiotas lo hacemos? No, ni ahí, todo el mundo. Voy a determinar un horario, creo.
Hace pocas horas ví muchas cosas que quizás no quería. Está divino. Sus manos, su voz, su pelo. Bueno, la vida continúa. No es mío. Creo que me dio celos.

Soy un tanto insegura. Odio serlo, pero es algo que brota de manera natural, sin querer. Me pregunto si seré complicada para los demás.

¿No estudiar es ser mala persona? De ser así, mi ética está súper enterrada, muerta unas veinte veces como mínimo. Vale aclarar que me gusta aprender, pero estudiar no, ni un poco. Bueno, si lo hice y lo hago es por obligación, sí, quiero ser libre.

Tengo miedo a no poder ser responsable y que de esta manera me vaya mal en el colegio y después no pueda rendir bien. Tengo miedo al cáncer también, terror. Espero no padecerlo jamás.

Cuando sea grande quiero al menos parecerme a mamá y a papá.

Ojalá tuviera la facilidad de decir las cosas de una, sin dar tantas vueltas pensándolo.

Me quedó dando vueltas en mi mente un sueño que tuve anoche. Hice muchas boludeces (quizá no muy buenas que digamos), de las cuales me arrepiento mucho.

Escucho "Acto simple" de Andrés Calamaro... Pareciera ser que cada vez que escribo escucho algo de él. Lo escucho y siento muchas cosas. Entre ellas, que me perdí su recital por ser una tarada, lo siento por mí misma.

Debería estar estudiando para Geografía, chicos, debería. Me gustaría que de repente me dén ganas de estudiar, que algo me inspire de la nada o algo así, lo que sea, pero que me haga estudiar.

Si sabemos lo que está bien, ¿por qué no lo hacemos? La vida humana es tremenda.

Hoy me siento algo mareada aún (ayer estaba muy, muy, muy enferma), sumando nervios y miedo a lo que vaya a ocurrir mañana... Aunque depende de mí, en este momento.

Pienso muy de seguido en que me gustaría saber qué será de mi futuro, constantemente.  También en cuando vaya hacia otra ciudad seguramente, a estudiar Psicología. Súper, ¿no?. De la personilla que me gusta pienso que tiene la sonrisa más hermosa que haya visto jamás en la vida. Es hermosa como ninguna. Me dá mucha felicidad.

Okay, mi horario fijado se acaba. ¿Qué deseo en este momento? Estudiar y aprender para la evaluación de geografía (mañana). Quiero no defraudarme. Quiero aprobar. Quiero sentirme aliviada. Quiero volverme loca con el resultado de ésta (positivo, obvio).