Es decir, sería brillante, ¿no? Ahá, un pequeño problema. No se puede (por no decir "es imposible").
En fin. Hubo un día de la semana pasada, el sábado, que estuve en el baño unas dos horas más o menos. Sí, fui a bañarme sin que nadie, nadie, nadie me moleste. En casa parece ser una obligación ir a molestarme mientras estoy en el baño, boludo. Como decía, al terminar de bañarme, puse para reproducir el cd 2 de Charly García (me baño con música, señoras y señores; hay un equipo en mi baño y es lo más placentero). La cosa es que me quedé dentro del baño (por elección propia, claro) haciendo nada, más que cantar. Por supuesto, podría haberme preguntado por qué no lo hacía fuera de éste, pero no lo hice, siquiera me importó.
Para ser franca, pensaba en muchas cosas cuando cantaba. Lo más frecuente en mí desde hace ya un largo tiempo es pensar en cuando termine el colegio y vaya a otra ciudad a estudiar, en mi propio departamento. Puedo verme, lo juro. Me imagino a la perfección. Puedo verme estudiando, cocinando, limpiando, haciendo fiestas, preparándome con amigas para salir, etcétera.
Aún así, conozco a personas que ya se están preparando para dar ese paso y, según ellos, no es lo más feliz que digamos. A mi me fascinaría, qué querés que te diga. ¿Te imaginas? Me despierto a la hora que quiera o que deba (para la universidad). Mis propios horarios. Comer lo que quiera y cuanto quiera (no me refiero justamente a mucha comida chatarra). Hacer las compras para la casa. Ir a jugar al tenis cuando se me plazca. Estudiar cuando quiera. Etcétera.
Bueno... la gran mayoría de lo que nombré lo hago, sí, pero lo haría sin mamá revoloteando, já.
Cecilia Molinas
