martes, 9 de noviembre de 2010

¡Bú!

A veces extraño a mi flequillo.  A veces tengo ganas de volver a tenerlo corto.
"Qué merza, madre mía.  Ladrones de eternidad, embudos del éter, mestines de Dios, nefelibatas.  Menos mal que uno es culto y puede enumerarlos.  Puercos astrales."

(Me encanta el libro que estoy leyendo, es interesante... Y un tanto complicado, pero interesante, vuelvo a decirlo). En fin.  Cada vez que veo una nota de McCartney caigo sin esperar medio segundo es una profunda, profunda, profunda alegría y emoción, a tal punto de casi llorar, cual perra patética.  Mañana es su recital, una emoción tremenda la mía y seguramente la de muchos más. Me sorprendió las repercusiones que tuvo en Buenos Aires, es decir, las bandas reunidas haciendo tributo a los Beatles, el recital sorpresa que hicieron hoy (ví algo de éste por la televisión, parecían ellos, boludos, era increíble).

Carajo. Cuánto lo amo. La felicidad que me da es tremenda, el cielo no es el límite de ésta. Su vitalidad, sobre todo, me motiva. Bah, si vamos al caso, su forma de ser completamente. Me dan muchas ganas de abrazarlo, abrazarlo, abrazarlo y no soltarlo nunca más.

My lovely Paul ♥