Difícil sería que, de repente, sea noche buena. Ojalá así fuera, saltearía los malditos nervios y miedos de los examenes finales y las mesas de examen, seguramente. De ser así, podría salir sin dudarlo. Carajo. Ya no puedo salir hasta... ¿el 24 de Diciembre? ¡No, Dios! Qué será de mí, mierda. Todo por el colegio. Todo por el colegio, sí. Desearía que pudiéramos aprobar con un cinco al menos. Antes era todo más fácil, después nuestros padres se quejan de ésto y viene el famoso discurso de "Yo a tu edad". Claro, cómo no, si antes era todo más sencillo.